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Politóloga, Abogada y Diploma de Honor (UBA). Diplomada en "Human Rights and International Humanitarian Law" en la AMERICAN UNIVERSITY WASHINGTON COLLEGE OF LAW AND NETHERLANDS INSTITUTE OF HUMAN RIGHTS. Consultora del PNUD ARG 97/50. Participo en más de 30 eventos académicos vinculados a la temática penal y criminológica, exponiendo –entre otros-en el XII CONGRESO NACIONAL DE DERECHO PENAL Y CRIMINOLOGÍA, Buenos Aires, Argentina,2005 y el CONGRESO NACIONAL DE CRIMINOLOGÍA,Buenos Aires, Argentina,2007. Es autora del libro "Realidad Carcelaria y Medios Alternativos a la Prisión", El Caso Argentino a la luz del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y las Ultimas Reformas Legislativas", Windmills Editions, California, USA, 2013. También de 10 publicaciones,en diferentes diarios y revistas argentinas. Asimismo es coautora de los siguientes libros: “Código Procesal Penal de la CABA. Comentado y Concordado”, Editorial Lajouane, BS. As., Argentina, 2008 y “Lecciones Preliminares de Derecho Penal y Procesal Penal", Editorial Lajouane, Bs. As., Argentina, 2010.

sábado, 18 de febrero de 2012

ANTECEDENTES HISTORICOS DE LA "CUESTIÓN DE LAS ISLAS MALVINAS" AUTORA: DRA. PATRICIA A. TAUS.

El objeto de esta publicación es que el lector pueda avisorar la legitimidad de la incesante defensa de la Argentina, a lo largo de la historía, por su soberanía en las islas Malvinas,Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, a tal fin pretendo realizar un somero resumen de los acontecimientos más relevantes.
Desde la entrada en vigor de los primeros instrumentos internacionales que delimitaron el "Nuevo Mundo", las Islas Malvinas formaron parte del área bajo jurisdicción de España. Asi lo expresan las Bulas Pontificias y el Tratado de Tordesillas de 1494. 
 
A pesar de existir expediciones, durante el SVII, toda la región austral de América, con sus costas, mares e islas, quedó indiscutiblemente preservada bajo la soberanía española a través de los diversos tratados suscriptos en este período, como el "Americano", de 1670, entre España e Inglaterra.
En 1713 se firma la Paz de Utrecht, que aseguró la integridad de las posesiones de España en América del Sur y confirmó su exclusividad de navegación en el Atlántico Sur. A pesar de que Inglaterra había aceptado las claúsulas, hacia mediados de ese siglo, las Islas Malvinas comenzaron a ser objeto del interés de Gran Bretaña y Francia, que aspiraban a contar con un establecimiento estratégicamente ubicado frente al estrecho de Magallanes.
En 1749, España se enteró de un proyecto británico para establecerse en las Islas Malvinas y protestó firmemente ante el gobierno del Reino Unido, que, en consecuencia, desistió de llevarlo a cabo. Más adelante, cuando en 1764 Francia formó el establecimiento de "Port Louis" en la Isla Soledad, España se opuso y obtuvo el reconocimiento de Francia de su derecho a las islas. El gobierno francés ordenó la evacuación y entrega del establecimiento a las autoridades españolas. Esta entrega se concretó en 1767 y desde entonces hubo en las Malvinas un gobernador español residente en ellas, dependiente de Buenos Aires.
En 1776, una expedición británica llegó clandestinamente al archipiélago, levantando el fuerte "Port Egmont", en una isla situada al oeste de la Gran Malvina. España al tener concimiento de ello, protestó insistentemente, exponiendo sus derechos y expulsando por la fuerza, en 1770 a sus ocupantes. En este momento, solo se evitó la guerra mediante la firma, en 1771, de un acuerdo bilateral que constaba de una Declaración por la que España restituía a los británicos "Port Egmont" para salvar el honor del Rey británico, haciendo reserva expresa de su soberanía sobre la totalidad de las Islas Malvinas, y una Aceptación de la Declaración en la que Gran Bretaña guardaba silencio acerca de la reserva de derechos española. Como parte del acuerdo se convino verbalmente que los ingleses se retirarían de "Port Egmont" posteriormente, lo cual ocurrió en 1774. Desde entonces las autoridades españolas con asiento en Puerto Soledad continuaron ejerciendo su jurisdicción y control sobre la totalidad del archipiélago.
 Es dable destacar, que con la creación del virreinato del Río de la Plata, en 1776, las islas Malvinas se incluyeron en el territorio de la gobernación de Buenos Aires.
Con la suscripción del tratado de San Lorenzo de El Escorial, en 1790, Gran Bretaña se comprometió a no formar ningún establecimiento en las costas tanto orientales como occidentales de América Meridional ni en las islas adyacentes ya ocupadas por España. La sucesión de gobernadores españoles en las Islas Malvinas, que llegaron a un total de treinta y dos, fue continua hasta el año 1811, en que la guarnición de Puerto Soledad fue requerida desde Montevideo para la defensa de la monarquía con motivo de la recién desatada Guerra de la Independencia. En el marco de este conflicto, los primeros gobiernos patrios de las Provincias Unidas tuvieron en cuenta en diversos actos administrativos a las Malvinas, a las que consideraron parte integrante de su territorio, heredado de España por sucesión de Estados según el uti possidetis juris de 1810.
En 1820, la fragata argentina La Heroína fué enviada a Malvinas para tomar posesión definitiva de las islas. Un hecho relevante acaeció en 1825: Gran Bretaña reconoció la independencia Argentina, no reclamó las islas y se culminó con la firma del del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación. En 1828, el gobierno de Buenos Aires otorgó a Luis Vernet, en concesión, el Puerto Soledad para que construyera una colonia. A tal fin, condujo al lugar a cien gauchos e indios de las pampas, expertos en la cría de ganado. Al  año siguiente, Vernet, fue designado gobernador de Malvinas. Existieron, también otras acciones demostrativas de soberanía sobre las Islas Malvinas, illevadas a cabo por los gobiernos argentinos durante la década de referencia, a saber: se estableció la legislación sobre recursos pesqueros y el otorgamiento de concesiones territoriales. En este marco se fue desarrollando Puerto Soledad, cuyos habitantes se ocupaban de la cría de ganado, la caza de lobos marinos y la prestación de servicios a los buques que tocaban puerto.
El 10 de junio de 1829 el gobierno argentino promulgó un decreto creando la Comandancia Política y Militar de las Malvinas. Después de haber mantenido silencio por más de medio siglo en el curso del cual se habían sucedido sin oposición administraciones españolas y argentinas en las islas Malvinas, en noviembre de 1829 el Reino Unido protestó dicho decreto, adjudicándose su descubrimiento, en el marco de un renacimiento de su interés estratégico en el Atlántico Sur.
 En 1831 un buque de guerra de los Estados Unidos arrasó Puerto Soledad en represalia por la captura de buques loberos de esa nacionalidad que habían sido hallados en infracción a la legislación de pesca por las autoridades argentinas. El gobierno argentino inició de inmediato las gestiones para obtener reparación de los Estados Unidos y a la vez envió una goleta de la Armada para restablecer el orden en las islas, que había sido quebrado por la irrupción de la nave estadounidense.
Cuando el orden en Puerto Soledad se restableció, se hizo presente una corbeta de la Marina Real británica que, apoyada por otro buque de guerra que se encontraba en las cercanías, amenazó con el uso de fuerza superior y exigió la rendición y entrega de la plaza. Tras la expulsión de las autoridades argentinas, en 1833, el comandante de la nave británica dejó a uno de los pobladores de Puerto Soledad a cargo del pabellón y zarpó de regreso a su base. Desde ese momento, la Argentina nunca a dejado de reclamar su soberanía en el archipiélago. En 1834 el gobierno inglés asignaría a un oficial de la Armada para que permaneciera en las islas y recién en 1841 tomaría la decisión de "colonizar" las Malvinas, nombrando un "gobernador".
El 16 de enero de 1833, el gobierno argentino pidió explicaciones al Encargado de Negocios británico del acto de fuerza perpetrado en tiempos de paz. Paradógicamente, el funcionario, no estaba al tanto de la acción de los buques de su país. Asimismo, el 22 de enero, el Ministro de Relaciones Exteriores presentó una protesta ante el funcionario británico, que fue renovada y ampliada en reiteradas oportunidades por el representante argentino en Londres. Las presentaciones argentinas tuvieron respuestas negativas de parte del gobierno del Reino Unido.
La cuestión quedó pendiente y así lo reconoció el Secretario de Asuntos Extranjeros británico en 1849. La Argentina continuó planteando el tema a distintos niveles del gobierno y fue objeto de debates en el Congreso de la Nación. En 1884, ante la falta de respuesta a las protestas, la Argentina propuso llevar el tema a un arbitraje internacional, lo cual también fue rechazado sin dar razones por el Reino Unido.
Durante la primera mitad del siglo XX, los sucesivos gobiernos argentinos fueron generalizando la práctica de presentar protestas ante el Reino Unido y realizar las presentaciones y reservas ante los organismos multilaterales correspondientes, cada vez que tenían conocimiento de actos unilaterales británicos por los que se desconocía la soberanía argentina. Fue en este período, además, cuando tuvo lugar una ampliación de la controversia a otros territorios insulares del Atlántico Sur y antárticos, sobre los que la Argentina, el Reino Unido y en algunos casos terceros países comenzaban a desarrollar distintas actividades en este período. En 1908, Gran Bretaña anexó dichos territorios (las Islas Georgias del Sur, Orcadas del Sur, Shetland del Sur y Sandwich del Sur, así como el territorio antártico denominado por los británicos Tierra de Graham) como "dependencias de la colonia" de las Islas Malvinas. En distintas oportunidades, la Argentina extendió sus protestas a tales territorios. Con la entrada en vigor del Tratado Antártico en 1960, la controversia de soberanía sobre las Orcadas del Sur, las Shetland del Sur y la parte pertinente del territorio antártico quedó cubierta bajo el artículo cuarto de dicho tratado. Los otros territorios, es decir las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur, continúan hasta el presente conformando, junto a las Malvinas, el espacio geográfico de la disputa de soberanía con el Reino Unido conocida como la "Cuestión de las Islas Malvinas".
Durante la última dictadura militar se deja de lado el diálogo y  el 2 de abril de 1982, a raíz de un conflicto planteado en las islas Georgias del Sur, el gobierno militar, a cargo de Galtieri, decidió tomar las Malvinas por la fuerza, iniciando una corta pero sangrienta guerra. Los argentinos ocuparon las islas y desalojaron al gobernador británico. se creó una gobernación militar Argentina y se cambió el nombre de Puedo Stanley, la capital, por el de Puerto Argentino. El gobierno inglés envió enseguida una gran flota hacia el Atlántico sur para recuperar las Malvinas; los combates terminaron con el triunfo inglés el 10 de junio del mismo año. Las islas volvieron al dominio británico.
Desde entonces, el gobierno británico decidió fortalecer su presencia en las islas y fomentar diferentes actividades en ellas. se incremento el poderío militar con armamento y un destacamento de soldados que supera los 1.500 hombres. Las autoridades del gobierno usurpador de las islas han modificado la condición en que revistan los habitantes del archipiélago: en 1985 concedieron a los malvinenses una constitución. De acuerdo con esta reglamentación, las islas son administradas por un gobernador británico y un consejo de diez miembros, de los cuales, ocho son elegidos por la población y, los otros dos, el director y el secretario financiero no tienen derecho al voto y forman parte de la junta directiva junto con tres legisladores y el gobernador, qué actúa como presidente de la misma. Asimismo, la Constitución, otorgada unilateralmente por los británicos, establece que las islas Georgias del sur y el grupo de las islas Sandwich del sur, que forman parte de la provincia  argentina de Tierra del Fuego, se transformen en un protectorado, separado de las Malvinas.
Al márgen del episodio bélico desafortunado, las negociaciones por la soberanía sobre Malvinas, apoyadas por diversas resoluciones de las Naciones Unidas, se llevan a cabo en el terreno diplomático. Al respecto, debemos recordar que la llamada "Cuestión de las Islas Malvinas", entendida como la disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, no sólo estuvo presente en la Organización de las Naciones Unidas desde el inicio de su labor, sino que se manifestó incluso durante su proceso de creación, cuando, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se llevó a cabo la Conferencia de San Francisco sobre Organización Internacional.
Actualmente, el 7 de febrero de 2012, y ante la presencia en la zona de un buque de guerra británico de gran porte, el gobierno argentino instruyó al Canciller de la necesidad de realizar una presentación internacional que deje establecida la oposición a la militarización de la zona y al saqueo de los recursos naturales -especialmente, el petróleo-.
Pese a que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del norte, posiblemente por tener poder de veto en el Consejo de Seguridad, le dió poca importancia a la petitorio e intentó vislumbrar espurias intenciones por parte de la Argentina; las perspectivas de éxito en el reclamo son promisorias ya que el gobierno argentino  podrá exponer su reclamo, ante todos los Estados Miembros, durante la Reunión Anual de la ONU, así como manifestarlo en el  Comité Especial de Descolonización de la misma Organización Internacional.




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